Presentamos la base de la doctrina apóstolica en la cual se fundamenta
la Iglesia de Jesucristo Palabra-MIEL. Cada aspecto se desarrolla con la base bíblica elemental, porque al hacer un
análisis más profundo de cada uno de ellos no sería posible presentarlo en toda su extensión.
La revelación que el Señor ha hecho realidad en la Misión
va en aumento y muchos principios expuestos pueden ser ampliados. Por ello no se puede dogmatizar, especialmente en los puntos
escatológicos tratados.
Además,
Jehová Dios en el Antiguo Testamento establece leyes, mandamiento ordenanzas y estatutos para la vida secular, religiosa,
de guerra y de trabajo para el pueblo de Israel. En el nuevo pacto que vivimos, el Señor nos establece sobre el fundamento
de los apóstoles y profetas porque él es Dios de orden. Así, creemos que la Iglesia de Jesucristo Palabra-MIEL
dentro del cuerpo de Cristo cumple con una función establecida divinamente, la cual debe ejercer ordenadamente.
LA BIBLIA
Es la palabra infalible de Dios, que contiene el plan de salvación
para el hombre (2 Tm. 3:15). Fue inspirada por Dios, es viva y eficaz (He. 4:12), útil para enseñar, para redargüir,
para corregir, para instruir en justicia a fin de que el hombre de Dios sea perfecto. (2 Tm. 3:16,17). Es la palabra profética
más segura (1 P. 1:19). En ella se encuentra la vida eterna (Jn. 5:39). Se ha de escudriñar, vivir y enseñar
a todos los hombres (Esd. 7:10). Su interpretación es bajo la
unción del Espíritu Santo.
DIOS
Es único (Dt. 4:35; Is. 44:6; 1 Cor. 8:6; 1 Tm.
2:5). En esencia habita en luz inaccesible (1 Tm. 6:16) y nadie le ha visto jamás (Jn. 1:18; 1 Juan 4:12). Para darse
a conocer a los hombres se manifiesta en la Trinidad (Mt. 28:19). Estas tres personas son: Padre, Hijo y Espíritu Santo
y estos tres son uno (1 Jn. 5:7; Jn. 10:30). Dios es inmutable (Stg. 1:17). Omnipresente (Sal. 139:7-11). Omnisciente (He.
4:13; Pr. 5:21). Omnipotente (Gn. 17:1; Ex. 6:3; Ap. 1:8; 4:8). Es amor y fuego consumidor (He. 12:29). Dios dio a su único
Hijo para que todos los que creyeran fuesen salvos por él (Jn. 3:16). Es Soberano. Es inescrutable (Rm. 11:3). Es Santo
(Sal. 99:9; 1 P. 1:15). Es eterno (Dt. 33:27; Sal. 90:2). Es fiel (Dt. 7:9; Sal. 119:90). Es bueno (Sal. 100:5; Jer. 33:11;
Neh. 1:7).
EL PADRE
Es el creador de todas las cosas que hay en los cielos y en la tierra
(Col. 1:16,17). Hizo el plan de salvación (Jn. 6:38-40; Ef. 1). Envió al Hijo, el Salvador, al mundo (1 Jn.
4:14). Al creyente lo traslada de las tinieblas al reino del Hijo (Col. 1:15). Establece las actividades que el creyente ha
de practicar. Es Padre de los espíritus (He. 12:9). Es perfecto (Mt. 5:48). Recompensa al creyente (Mt. 6:1-6; 6:18).
Está en los cielos (Mt.16:17; 18:10). Lleva al creyente a Cristo
(Jn. 6:37; 44:10-29) .
EL HIJO
Ejecuta el plan de salvación y se manifiesta a los hombres como
el Salvador. Esta sentado a la diestra del Padre (Mr. 16:19; Hch. 7:56; Ap. 3:21). Es Dios hecho Hombre (Fil. 2:6-8), es el
verbo encarnado (Jn. 1:1; 1 Jn. 1:1-2). Vino a revelar al Dios invisible (Jn. 1:18; 14:9). Vino como hombre para destruir
al diablo y sus obras (Jn. 10:10; He. 2-14; 1 Jn. 3:8). Es la cabeza de la iglesia (Ef. 5:23). Establece los cinco ministerios
para perfeccionar a los santos (Ef. 4:7-12). Es el abogado que intercede ante el Padre para perdón de nuestros pecados
(1 Jn. 2:1). Es el único mediador entre Dios y los hombres (1 Tm. 2:5) .
EL ESPÍRITU SANTO
Es Dios (Hch. 5:3,4). Aplica el plan de salvación convenciendo al
mundo de pecado, de justicia y de juicio (Jn. 16:8). Al creyente lo guía a toda la verdad (Jn. 16:13). Realiza el proceso
de regeneración del alma (Tit. 3:5). Es el vicario de Cristo (Jn. 14:16; 16:7; Hch. 2:1-4). Es el Consolador (Jn. 16:16).
Imparte dones (1 Cor. 12:8-10). Es garante de nuestra salvación y redención, es el sello de todo nacido de nuevo
(Ef. 1:13). Guía para estar en la gracia y no bajo la ley (GAL. 5:18). Mora en el creyente (Jn. 7:37-39; 1 Cor. 3:16;
Rm. 8:9)
LA IGLESIA, CUERPO DE CRISTO
La iglesia esta formada por todos los nacidos de nuevo.
Es el cuerpo de Cristo y Cristo es la cabeza de la iglesia (Ef. 5:23; Col. 1:18). La iglesia no es un edificio, es un organismo
formado por hombres redimidos por la sangre de nuestro Señor Jesucristo y como tal es la casa de Dios (1 Tm. 3:15).
Cada miembro del cuerpo esta perfectamente ubicado para cumplir una función especifica según Dios (1 Cor. 12:18-26).
Es ministrado por Cristo a través de los cinco ministerios (Ef. 4:11-13), por el Espíritu Santo a través
de dones (1 Cor. 12:4-11), y por el Padre quien derrama su gracia.
LA IGLESIA, NOVIA DE CRISTO
El cuerpo de Cristo esta formado por todos los salvos, pero la iglesia
novia es aquella que nace de ese cuerpo, como nace el hijo varón que fue arrebatado para Dios y para su trono (Ap.
12:5). Se puede apreciar como cuerpo de Cristo al primer hombre (Adán) que de su costado fue tomada la esposa (Eva),
figura de la iglesia novia. La novia se conforme de primicias (1 Cor. 15:23), los vencedores de cada una de las siete iglesias
de Apocalipsis, los que han alcanzado la estatura del varón perfecto (Ef. 4:12) antes de la venida secreta (parusía)
de nuestro Señor Jesucristo. Quedando en la tribulación el resto del cuerpo. Las figuras que se encuentran en
el Antiguo Testamento apuntalan esta doctrina, entre ellas.
·
Siete hijas de Jetro (figura del
cuerpo de Cristo) se presentan delante de Moisés pero una sola es tomada por esposa: Sefora (figura de la iglesia
novia), Ex. 2:16-21.
· Sesenta son las reinas, ochenta las concubinas y las doncellas sin numero (figura
del cuerpo de Cristo) están delante de Salomón, pero una sola es la perfecta (figura de la iglesia novia), Cnt.
6:8-9.
· Todas las doncellas (figura del cuerpo de Cristo) del reino de Azuero se reúnen en Susa (Est.
2:8), pero una sola es la amada, la escogida: Ester (figura de la iglesia novia), Est. 2:16-17.
LA
SALVACIÓN
Es un don irrevocable que Dios en su amor y misericordia da a los hombres
que se arrepienten y se convierten a Dios (Rm. 10:8-10; 1 Ts. 1:9). La salvación es por gracia, por fe y no por obras
(Ef. 2:8-9), porque nadie puede pagar su rescate (Sal.49:6-7). La iglesia no salva, solamente Cristo Jesús salva (Hch.
4:12). El fue quién pago el rescate por el hombre muriendo y derramando su sangre en la cruz del calvario.
EL BAUTISMO DE AGUA
Debe realizarse inmediatamente después de la conversión
porque el único requisito que se exige es creer en el Señor Jesucristo (Hch. 9:36-38). El bautismo es un acto
donde el nuevo convertido es sumergido totalmente en el agua por un discípulo del Señor para recibir la primera
ministración que agrega gracia al creyente. La formula bautismal es la que se indica en Mateo 28:19 que dice: “…bautizándolos
en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.”
LA
IMPOSICIÓN DE MANOS
Esta vigente y se realiza bajo la guianza del Espíritu Santo para
no imponer manos con ligereza (1 Tm. 5:22). Es un acto que llevan a cabo los miembros del Cuerpo de Cristo, especialmente
los ministros (en lo individual), y por el presbiterio (en conjunto), ya sea para ministrar al creyente (Hch. 9:17) o delegar
funciones (Hch. 13:1-3).
EL DIEZMO
La iglesia es el verdadero Israel de Dios; debe diezmar por las siguientes
razones:
· Por amor a Jesucristo su Salvador.
·
Por ser descendiente de Isaac
(Rm. 9:7-8) se deben practicar las obras (diezmar) de nuestro padre Abraham (Jn.8:39).
·
Es voluntario.
· Porque todo le pertenece a Dios incluyendo el diezmo (Sal.24:1).
·
De lo que se recibe de la mano
de Dios, se diezma (1 Cr. 29:11-12)
Los principios bíblicos
para diezmar son:
a) El diezmo se entrega
en la congregación (tribu) dónde el creyente se congrega para oír palabra de Dios constantemente (Dt.
12:5,6).
b) Los diezmos lo reciben hombres mortales (He.7:8) como
son los ministros (Ef. 4:11).
c)
Al final quien recibe todo es Jesucristo porque el vive (He. 7:8). Por ejemplo en el Antiguo Testamento recibieron los diezmos
Melquisedec y los Levitas (Nm. 18:21,22).
d)
El que diezma recibirá bendición (Mal. 3:10). Diezmar esta vigente desde Abraham, pasando por Israel hasta nuestros
días.
EL CULTO A DIOS
Debe hacerse en el espíritu y en verdad, con la libertad que
solo es limitada por la decencia, el orden y la no ostentación. El culto es una expresión de gozo del Espíritu
y nunca un ordenamiento exterior sin sentido dogmático. Las expresiones corporales no se pueden prohibir y no se han
de manipular. Proverbios 15:26 dice: “Las expresiones puras son agradables a Dios”. La alabanza es del alma y
del cuerpo y la adoración es del Espíritu. Pueden sumarse espíritu, alma y cuerpo, las tres partes del
ser (1 Ts. 5:23) con libertad plena en el espíritu. La Biblia
enseña como expresiones externas las siguientes:
·
Aplaudir (Sal. 47:1; Sal. 98:4,8;
Is. 55:1)
· Levantar las manos (2 Cr. 6:13,14; Sal. 28:2; 63:4; 1 Tm. 2:8).
·
Saltar (Job 21:11; 2 Sm. 6:16;
Is. 35:6; Hch. 3:8; Lc. 1:44).
· Postrarse (Ap. 4:10; Dt. 33:2; 1 Co. 14:25; Mt. 2:11).
·
Arrodillarse (Sal. 95:6; 2 Cr.
29:29; Sal. 72:11).
· Caminar (Hch. 3:8).
· Inclinarse (Ex. 4:31; 12:27; 2 Cr. 20:18; 29:30).
·
Danzar (2 Sm. 6:16; Sal. 150:4).
·
Gritos de júbilo (1 Cr.
15:28; Esd. 3:12,13; Is. 52:8,9).
· Voces de júbilo (Sal. 47:1; 5:11; 65:13; 104:12).
·
Voz de alegría (1 Cr. 15:16;
Sal. 42).
· Aclamaciones (Ez. 3:11; Sal. 98:6; 95:2; 89:5).
·
Llorar (Esd. 3:13).
·
Regocijarse (Sal. 51:14; 100:2;
Lc. 10:21).
· Prorrumpir (Is. 49:13; GAL. 4:27).
·
Exaltando (Sal. 57:11; 99:5-9;
Is. 33:5).
· Salmos (1 Co. 14:26; Stg. 5:13).
·
Himnos (Ef. 5:19; Col. 3:16).
·
Cánticos espirituales (Ef.
5:19; Col. 3:16).
· Reír (Job 8:21; Hch. 2:26-28; Sal. 126:2).
EL VELO
El uso del velo es un mandato apostólico y se dan las siguientes razones:
·
Toda mujer que ora o profetiza
con la cabeza no cubierta, afronta su cabeza (1 Co. 11:5).
· La mujer se ha de cubrir la cabeza porque es la gloria del
hombre (1 Col. 11:17).
· La mujer debe cubrirse porque procede del hombre (1 Cor. 11:8).
·
El velo en la mujer es un símbolo
de autoridad (1 Cor. 11:10).
· La mujer debe tener velo en su cabeza por causa de los ángeles (1 Cor. 11:10),
ya sean ángeles fieles a Dios o ángeles caídos.
EL ARREPENDIMIENTO
Es el acto mas esperado de la iglesia novia porque le permitirá
encontrarse con su Amado en el aire. En la primera epístola a los Tesalonicenses 4:16,17 dice: “Porque el Señor
mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en
Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente
con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”.
El arrebatamiento es un acto secreto (Mt. 24:44; 1 Ts. 5:2) que pasará desapercibido por la gente del mundo y también
por los enemigos espirituales de la iglesia (Ap. 12:5). La iglesia novia será trasladada con poder, ya transformada
con cuerpo incorruptible, inmortal y celeste. Los creyentes primicias que estén muertos resucitarán y los que
estén vivos serán transformados juntamente con los muertos resucitados para ser arrebatados. La Biblia enseña
con figuras antiguo testamentarias este acontecimiento glorioso que muy pronto está por ocurrir. Entre ellas están:
·
Enoc (figura de la iglesia novia)
agrado a Dios por trescientos años y Dios se lo llevo (figura del arrebatamiento), Gn. 5:24.
·
Abraham (figura de la iglesia
novia) reposa en su tienda (figura del arrebatamiento), antes del Juicio ejecutado sobre Sodoma.
·
Daniel (figura de la iglesia novia)
apartado por el rey vive en el palacio (figura del arrebatamiento), antes de la adoración de la estatua y del horno
calentado siete veces.
· José (figura de la iglesia novia) habita en el palacio del Faraón (figura
del arrebatamiento), antes de la época de hambre que azotó Egipto.
·
Elías (figura de la iglesia
novia) fue trasladado en un torbellino al cielo (figura del arrebatamiento).
·
Jesús (figura de la iglesia
novia) fue trasladado a Egipto (figura del arrebatamiento) antes de la muerte de los primogénitos en las manos de Herodes.
·
El
éxodo de Jueces (Lc. 9:31) de la tierra al cielo (Lc. 24:50-53) es una figura del arrebatamiento.
LOS CINCO MINISTERIOS
Se reconocen los cinco ministerios como son: apóstoles, profetas,
evangelistas, pastores y maestros (Ef. 4:11), y estos fueron establecidos por nuestro Señor Jesucristo cuando ascendió
más arriba de los cielos (Ef. 4:10). No podemos negar, ni rechazar la existencia de uno de los cinco ministerios (cualquiera
que este sea) porque se mutilaría en su estructura al cuerpo de Cristo. Los cinco ministerios son parte del cuerpo
(1 Cor. 12:28,29). Las funciones de los cinco ministerios dentro del cuerpo de Cristo son:
·
Perfeccionar a los santos para
la obra del ministerio (Ef. 4:12).
· Edificar el cuerpo de Cristo (Ef. 4:12), hasta que todos lleguemos
a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud
de Cristo (Ef. 4:13). Otros textos para mostrar la existencia de los cinco ministerios son los siguientes: 1 Co. 15:7-9; He.
13:7,17,24; 1 P. 5:4.
EL APÓSTOL
Creemos que han existido los doce apóstoles del Cordero, aquellos
que fueron testigos de Jesús desde el bautismo en agua en el Jordán, pasando por la resurrección hasta
llegar a su ascenso al cielo (Hch. 1:21,22; 1 Cor. 15:7; Ap. 21:14). Los apóstoles del Cordero terminaron su función
en el mismo momento que ya no vivieron más en la tierra. Pero en cada generación de cristianos como Cuerpo de
Cristo, tienen que fungir los apóstoles como también los otros ministerios mencionados en la epístola
a los Efesios (Ef. 4:11). Cuando surjan otros ministerios apostólicos en la misma área de trabajo, para poder
servir tienen que ser reconocidos y ubicados por los ministerios apostólicos antes establecidos y reconocidos; por
ejemplo: Pablo apóstol del Espíritu fue reconocido por los apóstoles del Cordero como apóstol
del Cuerpo de Cristo (GAL. 2:9,10). Los apóstoles eran reconocidos como mensajeros especiales de Cristo como lo explican
los contextos de los textos que señalan a otros apóstoles tales como:
·
Bernabé (Hch. 14:14).
·
Apolos (1 Cor. 1:12; 3:4-7).
·
Andrónico (Rm. 16:7).
·
Junias (Rm. 16:7).
·
Epafrodito (Fil. 2:25).
·
Silas (1 Ts. 2:6).
·
Timoteo (1 Ts. 2:6).
Los apóstoles son los que se encargan de llevar el mensaje de Cristo
a la iglesia (Hch. 1:1,2). Los apóstoles establecen el fundamento juntamente con los profetas para sobreedificar en
el cuerpo de Cristo (Ef. 2:20). El apóstol estará sujeto voluntariamente al Presbiterio en pleno y a los ministerios
apostólicos reconocidos, sin que existan jerarquías entre sí, a los cuales se haya unido.
LA DISCIPLINA
La disciplina es aplicada bajo la guianza del Espíritu
Santo. Toda falta se corrobora en boca de dos o tres testigos (1 Tm. 5:19), tomando como guía la palabra del Señor
pero nunca reglamentos de hombres. Según la reacción de los acusados ante el planteamiento requerido, considerando
atenuantes y agravantes, se puede prolongar o acortar la disciplina según cada caso, a criterio de ministros idóneos.
Ninguna disciplina debe ser irreversible. Hay disciplina que se ha de aplicar públicamente delante de toda la congregación
y también existe disciplina tutelar.
LA
RESTAURACIÓN
El tabernáculo de David. En la iglesia el tabernáculo
de David será restaurado para que el resto de los hombres busque a Dios (Hch. 15:16,17). La restauración del
tabernáculo de David es una actitud de fidelidad del creyente ante el Señor Jesucristo lo cual permite la permanencia
de la presencia de Dios, y como consecuencia se tienen sanidades, liberaciones, el mover de los dones del Espíritu
Santo, danza, cántico nuevo y cánticos espirituales. Israel como nación. La nación de Israel será
restaurada para recibir las bendiciones de los pactos que quedaron pendientes de cumplimiento. Mientras Dios reúne
su iglesia, la mayor parte de los judíos han quedado cegados. De Israel como nación un remanente será
salvo (Rm. 9:27). El Señor castigara a los apostatas con juicios no importando su nacionalidad. El judío para
entrar de nuevo al reino, al nuevo plan (Reino de Cristo Jesús) sólo puede hacerlo a través de la iglesia
si reconoce a Jesús como su Mesías. El clímax de la restauración. El clímax será
cuando la iglesia totalmenterestaurada y los judíos en el Reino adoremos y alabemos juntos en la misma presencia del
Señor. La restauración del reino. Luego de la limpieza de la tierra, el Señor instaurará su reino
milenial el cual será un reino de restauración. Jerusalén será la capital del mundo, los sobrevivientes
de las naciones subirán de año en año a adorar a Jehová.
LA MINISTRACIÓN
La ministración tiene como objeto suplir las necesidades materiales,
físicas y espirituales del discípulo para alcanzar la perfección del alma. Los procedimientos incluyen:
Escuchar atentamente al necesitado, consejeria, enseñanza de la palabra, exhortación, liberación, ungimiento
con aceite cuando se requiera, las manifestaciones con la guianza del Espíritu Santo de los dones de ciencia, sabiduría,
discernimiento de espíritus, profecía y todo lo que Dios indique. Un cuerpo y un alma contaminables en cristianos
exigen una incesante ministración de los ministerios para eliminar en el nombre de Jesús todos las causas que
producen efectos negativos en el alma. La salud del cuerpo físico debe procurarse como un regalo anticipado del Señor
porque Jesús llevo nuestras enfermedades, ésto como anticipo del Reino venidero; en otros casos se ha de recurrir
a los medios naturales o científicos para proveer salud al cuerpo. Los hombres ministran a los hombres y las mujeres
ministran a las mujeres (Ti. 2:3).
EL MATRIMONIO
El matrimonio es una entidad que nació en el corazón de Dios.
Cuando el matrimonio se consume el varón y la mujer son una sola carne (Gn. 2:23,24; Ef. 5:23). La persona que llega
a Cristo, el pasado le queda perdonado y olvidado; lo reversible sin embargo, deberá arreglarse asumiendo las responsabilidades
correspondientes. En cuanto al matrimonio entre cristianos se ha de seguir la regla que aparece en el evangelio de Mateo capítulo
diecinueve versículo cinco. Cualquier separación que no sea por infidelidad conyugal comprobada, caerá
en una disolución del vínculo matrimonial sin derecho a volverse a casar según la primera epístola
a los Corintios 7:15.
LA REVELACIÓN
Toda iluminación en doctrina llamada “revelación”
que quiera comunicarse a la Iglesia, tiene que ser analizada previamente por consenso ministerial y con el aval apostólico.
Dios reveló su palabra antes del establecimiento del Canon bíblico y actualmente continua la revelación
aunque todo comparado con el infalible libro, la Biblia.
ESCATOLOGÍA
Sostenemos que en escatología no hay toda la claridad que
queramos. No debemos estar cerrados a las nuevas luces o revelaciones. Sin embargo hay parámetros que nos dan un panorama
casi completo del futuro del mundo. No debemos dogmatizar en este terreno, sino ser amplios en recibir aportes y nunca asegurar
inflexiblemente en este término tan discutido. Sólo el Espíritu tiene la clave (Jn. 16:12,13), y puede
revelarlo a los que aman a Dios (Dt. 29:29). La iglesia es el secreto guardado de los siglos anteriores y ahora revelado a
los apóstoles (especialmente a Pablo) aunque tendrá intervención y estará presente con Cristo.
La iglesia se mueve en otra dimensión. La esposa no peleará el Reino, pero intercederá por el. La iglesia
estará aprendiendo en el sufrimiento al igual que el cuerpo físico del Señor.
EL GOBIERNO TERRENAL
Reconocemos que las autoridades fueron puestas por Dios (Rm. 13:1), por
tal motivo el creyente no debe oponerse a ellas (Rm. 13:2). Las autoridades terrenales tienen la capacidad de castigar al
creyente que infringe las leyes de su país o aprobar al creyente que hace el bien (Rm. 13:2-4). La Biblia enseña:
“por lo tanto, es preciso someterse a las autoridades, no sólo para evitar el castigo, sino como un deber de
conciencia. También por esta razón ustedes pagan impuestos; porque las autoridades están al servicio
de Dios, y a eso se dedican”. Se deben cumplir todas las leyes, obligaciones o deberes cívicos como ciudadanos,
practicando así la palabra de “dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”,
(Mt. 22-21). Como ciudadano el creyente no debe estar ajeno a las necesidades de su país, llegando a ser así
un modelo en civismo. La participación como ciudadano debe hacerse de tal manera que no comprometan ni inmiscuyan a
la iglesia a la cual pertenece en rivalidades partidistas de cualquier índole. El cuerpo de Cristo está llamado
a orar por sus autoridades para que sean tratadas y bendecidas por Dios y nos permitan evangelizar al mundo.
LOS MINISTROS Y LA POLÍTICA PARTIDISTA
La iglesia como cuerpo de Cristo no debe participar activamente en los
asuntos de este siglo (2 Tm. 2-4), sino actuar al igual que el Señor que no se opuso al César. Los ministros
del cuerpo de Cristo llamados al altar o a las mesas del Señor no deben participar paralelamente en actividades políticas
de partidos. En todo caso si deciden hacerlo, deben apartarse de sus privilegios y así tener toda la libertad que requieran
para participar en las actividades políticas nacionales. Jamás son aceptables las dos cosas a la vez, porque
el ministro que si lo hiciera se arrogaría representatividad de la congregación dañándola como
entidad ajena a esos negocios, porque la iglesia podría ser tomada como una más de los partidos políticos
de cada nación y por ende del mundo. El ministro no puede servir a dos señores ni a dos altares a la vez.